viernes, 4 de febrero de 2011

UNAMUNO EN CANARIAS

AQUÍ OS PONGO UNA SELECCIÓN DE ARTÍCULOS (resumidos) QUE SE HAN PUBLICADO A PROPÓSITO DEL CENTENARIO DE LA PRIMERA VISITA A GRAN CANARIA PARA LOS JUEGOS FLORALES EN 1910.

UNAMUNO en CANARIAS

Juan Manuel García Ramos


(…)Unamuno fue un hombre contradictorio no sólo con la historia de España que le tocó vivir, con Canarias le pasó también algo curioso: cuando vino por su gusto a nuestras islas en 1910, éstas no le gustaron; cuando viene desterrado en 1924, Fuerteventura lo seduce y lo impulsa a convertirla en un espacio literario y metafísico, como luego haría Agustín Espinosa con Lanzarote. No obstante, siempre hemos mantenido que la mirada que Unamuno despliega sobre Canarias y sobre algunos de sus intelectuales más notables de aquellos tiempos, es la mirada del castellanocentrista, del antifederal, del carpetovetónico, del español a ultranza capaz de opinar categóricamente sobre Hispanoamérica sin haberla pisado nunca o de reírse del poema Canarias, de don Nicolás Estévanez, sin haberlo comprendido jamás.

(…)Sin duda alguna, el castellanocentralismo de don Miguel de Unamuno en nada coincidía con la vocación federal de don Nicolás Estévanez,.

(…)Bien es verdad que, como decía Jorge Luis Borges, Unamuno fue ante todo "un inventor de discusiones" y que don Nicolás no se quedaba atrás. Ambos habían vivido el final del imperio español en América y habían respondido de muy distinta forma: Unamuno parapetándose en la defensa numantina de una España cerrada sobre sí misma, Estévanez oponiéndose a un enfrentamiento con los últimos territorios de ultramar e intentando redefinir una España más abierta y más cercana a lo que hoy conocemos como el Estado de las autonomías.

(…)Las Canarias de principios del siglo XX, una Canarias que estaba cambiando la piel de su tejido económico y que tenía orientado su desarrollo en dirección británica. Entre 1884 y 1936, las islas estaban en pleno periodo "Canary Islands" y en esa era "británica" de Canarias, ya lo hemos contado en otra parte, no sólo se da un relevo de nuestras tradicionales producciones agrícolas a favor de los plátanos, los tomates y las papas, explotaciones que llegan a nuestros días, sino que el Archipiélago se convierte en estación de tránsito del comercio atlántico y planetario. Concesiones de depósitos de carbón y de consignaciones para atender líneas regulares de navegación, junto a instalaciones de varaderos y talleres mecánicos, grandes almacenes de víveres y de abonos, empresas bancarias y aseguradoras inglesas, cambian el sistema productivo de nuestra economía a finales del siglo XIX y nos preparan para dar un salto a la modernidad. En esos años también asistimos a la definitiva consolidación del fenómeno turístico, tal y como ha estudiado dicho periodo Agustín Millares Cantero.

(…) De esas Canarias no se percató Unamuno, pero era la que nos conduciría a lo que hoy somos. Para bien o para mal.(…)





CENTENARIO DE LA PRIMERA VISITA DE UNAMUNO A CANARIAS

"La huella de Unamuno"

El pensamiento y la obra del filósofo y escritor han conseguido abrirse paso en Canarias

BRUNO PÉREZ : Hace tiempo, Eugenio Padorno no dejaba de preguntarse sobre el interés de los creadores y los intelectuales de las Islas por el pensamiento y la obra de Unamuno. Padorno se centraba en las improntas que el medio, Canarias, dejó en la producción textual y el pensamiento de don Miguel, tanto en la trágica y negativa impresión del aislamiento, conformada durante su primer viaje a las Islas, como en la nueva y positiva concepción, surgida durante el destierro en Fuerteventura; pensamiento éste último que se irá afianzando con el paso de los años hasta poco antes de su muerte. (…)

El pensamiento y la obra de don Miguel consiguieron abrirse paso en las Islas, debido a su personalidad, su nombre, su vasta obra y los múltiples artículos y entrevistas que se esparcen por toda la geografía periódica de España. Ayudan a este conocimiento también los artículos que se escriben sobre él, en los que hay que incluir, obviamente, a los propios intelectuales canarios.

Resulta relevante –no curioso– que autores de resuelta contrariedad estética con Unamuno se interesen por su obra y emitan juicios tan acertados sobre ella. (…) Fue a partir de 1909 cuando la intelectualidad canaria se interesó por él.Fue a partir de 1909 cuando la intelectualidad canaria
comienza de una manera continua e intensa a centrarse en la figura de Unamuno, después del estreno de La Esfinge en el Teatro Pérez Galdós, el 23 de febrero.

Este estreno fue el motivo de la invitación a Unamuno para asistir a los Juegos Florales del siguiente año, acto que quedaría enmarcado en el programa de las fiestas fundacionales de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. (...) Este año se celebra, también, el ciclo Unamuno en Canarias. 100 años de historia (1910-2010).

En palabras de Francisco Navarro Artiles, hay "mucho hombre de letras que no sabe si Fuerteventura está en el Pacífico, en el Índico o en el Atlántico. ¡Qué más da! Pero sí saben que aquí estuvo Unamuno, que aquí hay unas palmeras que filtran la luz, que aquí los camellos comen flores de aulaga, que aquí hay una restallante blancura. Y todo esto -y mucho más- lo sabe el mundo poético porque lo dijo Unamuno en sonetos, en cartas y en artículos periodísticos".


UNAMUNO EN GRAN CANARIA

Don Miguel de Unamuno estuvo en Canarias en dos ocasiones. En 1910, visita por primera vez las Islas para actuar como mantenedor de los I Juegos Florales de Las Palmas, organizados por la sociedad cultural El Recreo. Se hospeda en el hotel Continental en Las Palmas de Gran Canaria. Durante su estancia, que se prolongó un mes, del 22 de junio al 19 de julio, realiza una excursión por el interior de Gran Canaria en la que conoce Teror, Moya, Cruz de Tejeda y Artenara. Las impresiones de esta excursión quedaron recogidas en su artículo La Gran Canaria, incluido en el libro Por tierras de Portugal y España (1911). Previamente estuvo en la isla de Tenerife, y de esa visita nos ha quedado el texto La Laguna de Tenerife, recogido en el mismo libro.
En marzo de 1924 Unamuno vuelve a la Isla, de paso para Fuerteventura, donde estuvo confinado por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. Permanece en Fuerteventura durante cuatro meses, hasta que huye a Francia, donde residirá hasta 1930, año en el que regresa a Salamanca y es repuesto en su cargo de rector de la Universidad. Fruto de su confinamiento en Fuerteventura es la obra De Fuerteventura a París (1925).

La estancia de Unamuno en Fuerteventura, que pareció olvidada durante largo tiempo en los ámbitos isleños, ha tenido una amplia y justa proyección a partir de 1964, año del centenario de su nacimiento, y se consolida mediante acertadas acciones culturales: se le tributan diversos homenajes y se erige un monumento a su memoria en Montaña Quemada; asimismo, se crea la Casa Museo Unamuno de Fuerteventura, que acoge la cátedra Miguel de Unamuno con la finalidad de potenciar diversas actividades culturales y la investigación en torno a la figura del escritor. No ha ocurrido lo mismo con el primer viaje que realiza a Gran Canaria en 1910 que, aparte de las investigaciones realizadas por Alfonso Armas (1963) y Sebastián de la Nuez (1964), queda prácticamente en el olvido hasta 1999, cuando se crea La Ruta de Unamnuno en Gran Canaria.

La importancia de ambos sucesos es doble. Pues si por una parte el propio Unamuno llegó a considerar su confinamiento en Fuerteventura como una etapa significativa en su biografía, por otra, la influencia en la literatura de las Islas tras su primera visita en 1910 es considerada por algunos investigadores como trascendental.

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